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EN LAS ENTRAÑAS DEL LLULLAILLACO

En octubre del 2000 el batallón Llullaillaco de la Peña 5x5 realizó una expedición para desantrañar algunos de los misterios de la Puna de Atacama. Echá un vistazo a lo que hicimos y logramos.

Esto aquí es el Valle de la Luna, sinfonía de formas y colores. Pero no aquél que descubrieron Antonio Legarreta y Federico Kirbus en Marzo de 1967, en San Juan; sino otro, más colorido todavía, que Federico halló 33 años después en el corazón de la Puna.

     
 
   
Etapa siguiente:por el Salar de Arizaro hacia Caipe. En la estacón descubrimos que crecía cebllín. Esa misma noche comíamos una exquisitas papas a la manteca con cebollín.¡Deliciosas!
Llegamos a la mina La Casualidad, en el campamento (abandonado) viven tres muchachos.
Descubrimos que el alma del cable del funicular era duna soga de sisal o cáñamo.
Vista general del campamento de La Casualidad. Aqúi se procesaba el calliche traído por el cablecarril de la Mina Julia (a 25 Km); el funicular está desguazado y sólo quedan algunas vagonetas.

Tratamos de llegar a la Mina Julia, de espectaculares colores. Pero poco antes del yacimiento, a 4.800 metros, nos topamos con un nevero que corta el camino.¡Hay que observar la estrecha ventana de accesibilidad! Así fue como tuvimos que dar la vuelta.

Próximo destino: el Cono y la Mina Arita, en el Salar de Arizaro.

Por fin llegamos al campamento del inmenso yacimiento.

Sólo a pie es posible alcanzar el perfecto cono, que emerge de la superficie del salar 184 metros. No tenemos tiempo de hacer cumbre y resolvemos regresar. Todavía queda bastante en el tintero.

Sabemos que estamos sobre la buena senda. Y junto al triple mojón de piedras, a la vista del majestuoso Llullaillacu ("La montaña del Diablo"), metemos la pala y encontramos las macuquinas (monedas acuñadas en la Ceca de Potosí) que buscamos; Luego seguirían barras de plata y lingotes de oro.

Nuestro equipo:

Carlos (a) "El General"; Federico; Santiago Trejo; Pedro Lamas, nuestro baqueano, y Alejandro (De izq. a der.)

El Valle de la Luna que nadie conoce.¡Tantas formas, tantos colores!
Destino Socompa
Texto y Fotos: Federico B. Kirbus